| 02 Agosto 2010
Inundaciones, sequías y heladas causan retrasos significativos en los ciclos de los cultivos. Primero fue la sequía y después el recio invierno. Sin haberse recuperado de la mala racha que le dejó la época seca de noviembre de 2009, Guido Silva perdió en junio pasado el 50% de su última cosecha de arroz. La mitad de sus cien hectáreas cultivadas, en la zona baja de Babahoyo, en Los Ríos, quedó sumergida bajo el agua, de la cual solo logró salvar 3.000 sacas del producto, de un promedio de 7.000.Los científicos recomiendan a los agricultores adaptarse al calentamiento global y buscar herramientas para enfrentarlo “El mal clima afectó la cosecha”, dice el agricultor, de 52 años, tras explicar que las causas del perjuicio fueron por las excesivas precipitaciones registradas entre mayo y junio y la falta de luminosidad.
En la Sierra, la situación es similar, pero hubo muchos casos graves. Como en las comunidades cercanas a Guaranda, en la provincia de Bolívar, donde las plantaciones de maíz han sido seriamente afectadas por el cambio de clima.
“He visto que la mayoría de las hectáreas de maíz se han perdido por las lluvias y heladas continuas. Mire ahora, después de varios días nublados y con lluvias, recién vemos un día despejado, y eso ha perjudicado el cultivo”, cuenta Sonia Morejón, presidenta de la Asociación de Productores Agropecuarios de Santa Fe, en Guaranda.
Pablo Menéndez, ecologista e investigador de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), asegura que las variaciones climáticas son un fenómeno cada vez más frecuente en el país, que alteran los ciclos de los cultivos y afectan las cosechas.
Menéndez afirma que aunque todavía desconocen todos los efectos que el cambio climático tendrá sobre la agricultura, es claro que en Ecuador ya se registran modificaciones en la biodiversidad.
En un estudio de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre las anomalías presentadas en el primer semestre de 2009, por la situación climática, se muestran las dificultades que han soportado las provincias de Manabí, Guayas y Los Ríos, así como la zona occidental de la Cordillera de los Andes, como Bolívar, Cotopaxi y Chimborazo.
El técnico de programas de la FAO en Ecuador, Pablo Jácome, señala que la falta de humedad ha causado un retraso en la siembra de cultivos importantes para la dieta de las familias campesinas y que, a su vez, constituyen su fuente principal de ingresos.
Los cultivos más afectados fueron el arroz y maíz en la Costa; mientras que las hortalizas, quinua, papa, maíz, cebolla, arvejas, pastos y frutales que se producen, principalmente, en Bolívar, Cotopaxi, Chimborazo, Tungurahua, Carchi, Cañar y Azuay, en la Sierra, señala el informe.
La sequía y las fuertes precipitaciones que se han registrado en varias regiones del país son efectos del cambio climático, que han dejado un impacto social en las pequeñas agriculturas familiares, que cada vez son más vulnerables, afirma Jácome.
Sin embargo, el director del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inhami), Carlos Naranjo, asegura que si bien se han registrado variaciones en los niveles de temperatura en el país, aún están dentro de los parámetros normales.
El investigador Oliver Dangles, miembro del Instituto Francés para la Investigación y Desarrollo (IRD), agrega que otro efecto del calentamiento global en la agricultura es el incremento de las plagas en los cultivos.
Dangles, quien dirige un programa de monitoreo de las polillas en los cultivos de papa en 50 zonas de los Andes ecuatorianos, explica que muchos agricultores tienen afectadas sus cosechas por hongos que cada vez son más resistentes a los plaguicidas.
El perjuicio cada vez es mayor, al punto que los agricultores están dejando de lado el cultivo de papa para dedicarse a criar ganado, actividad que les parece más predecible, asegura.
El experto agrícola Carlos Carpio señala que las variaciones climáticas crean condiciones más propicias para que las plagas evasivas, como las polillas, se adapten a los lugares que antes no podían soportar por las altas temperaturas o excesiva humedad.
Otro efecto que se observa es la alteración que hay en las épocas de cultivo, menciona Carpio, en las que “el agricultor ya no tiene las épocas de siembra definidas como antes, cuando decía: Voy a cultivar en tal mes porque llegan las lluvias, por el control de las plagas, ahora eso ya no es posible”.
Tanto Carpio como Dangles recomiendan a los agricultores adaptarse al calentamiento global y buscar nuevas herramientas para enfrentarlo, porque “va a continuar afectando a todos los cultivos, a unos en menos y a otros en más grado”. Por ello, unas de las soluciones que plantean es la diversificación de cultivos para evitar el riesgo de pérdidas.
Con ellos coincide Jácome, quien destaca que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, ganador del Premio Nobel de la Paz 2007, dijo que el 90% de Ecuador será más húmedo de lo normal. Mientras que otros -agrega- pronostican que la Amazonía estará más seca y las zonas inundables no serán cultivables en el futuro.
Jácome señala que los cambios en la temperatura disminuirá la productividad en el mundo, incluso hay estudios que muestran que la producción de arroz bajará el 10% por cada grado centígrado que suba.
“Esto tendrá un efecto desastroso no solo en la agricultura sino a nivel de la pobreza y del hambre”, afirma el experto.
Fuente:www.telegrafo.com.ec











